Los sindicatos de automociónSTOPEL, de la planta de Stellantis en Figueruelas (Zaragoza)y STM, de la factoría Ford en Almussafes (Valencia), han mantenido esta mañana una reunión de trabajo en Teruel para compartir experiencias y estrategias ante los problemas comunes. Los representantes de los trabajadores han destacado que el inminente inicio de la producción de modelos chinos en las dos fábricas supone un nuevo reto “para que la oferta de vehículos asequibles no se haga aún más a costa de empeorar las condiciones laborales, que llevan años de deterioro progresivo”. También han resaltado como objetivo “crear un frente común contra la persecución y las presiones de la dirección para debilitar a los sindicatos combativos como los nuestros”.
STOPEL y STM, ambos pertenecientes a la Confederación Intersindical, han elegido Teruel, por su situación a medio camino entre sus sedes, para este encuentro, con el que han buscado fortalecer su colaboración “en defensa de los derechos sindicales, la negociación colectiva y la participación de la plantilla”. En especial, han abordado la preparación de las próximas elecciones sindicales en Figueruelas, que se celebrarán el próximo 22 de octubre.
Los dos sindicatos han resaltado la importancia de “una representación sindical independiente, transparente y comprometida con la defensa de la plantilla” en un momento de importantes cambios para las dos fábricas, marcados por la entrada de compañías y modelos de automóvil de China.
En Figueruelas, va a comenzar este mes la producción en serie del Leapmotor B10, uno de los primeros modelos de una marca de China que se fabrica en Europa, en virtud del acuerdo estratégico entre las multinacionales europea y china. La planta zaragozana da empleo directo en la actualidad a más de 4.000 personas. Igualmente, en los aledaños de la planta continúa la construcción de la gigafactoría de baterías impulsada por Stellantis junto a la empresa china CATL, aunque este proyecto es independiente de la producción automovilística.
Por su parte, Ford presentó en julio un acuerdo con otra compañía china, Geely, decisivo para el futuro de la planta de Valencia. Frente al único modelo que sale ahora de la cadena, se anuncian cinco coches: tres de Ford y dos de la firma asiática. La factoría de Almussafes tiene actualmente una plantilla de unas 4.200 personas.

Un modelo empresarial basado en la precarización
“La fabricación de los nuevos modelos chinos es sin duda clave para el futuro, pero también exige reivindicar condiciones dignas, estabilidad y respeto a la actividad sindical frente al actualmodelo empresarial basado en la precarización”, han señalado los representantes de STOPEL y STM.
Los sindicatos han reclamado “acabar con la contratación temporal, la rebaja sistemática de salarios y el aumento de los ritmos de trabajo hasta niveles insoportables que vienen marcando la actuación de las multinacionales de la automoción”. En esta línea han señalado la responsabilidad de las instituciones públicas reclamando “que las millonarias ayudas que reciben las empresas estén siempre condicionadas al restablecimiento de los derechos laborales y de los salarios perdidos durante los últimos años para lograr un empleo de calidad que sea garantía de futuro”.
Stellantis ha sido el principal perceptor de ayudas públicas, estatales y autonómicas, a la automoción en España, con unos 300 millones de euros en incentivos. Ford ha recibido unos 55 millones tras tener que renunciar a 144 millones del PERTE por no poder cumplir los plazos de inversión fijados.
STOPEL y STM han reivindicado en este encuentro su colaboración y coordinación, intercambiando materiales, experiencias y protocolos de actuación “como un referente del sindicalismo independiente, ante un discurso empresarial basado solo en la contención salarial, el absentismo y la flexibilidad laboral”. En esta línea, las próximas elecciones sindicales en Figueruelas han sido uno de los ejes de la reunión “como una oportunidad para reforzar la defensa de los trabajadores, frente a la patronal y frente a sindicatos alineados con la dirección”.
Pérdida de empleos y de condiciones laborales
Los dos sindicatos han destacado “la sangría constante de empleos” como primera muestra de los problemas que denuncian. Las dos factorías han perdido más de un 60 % del empleo directo y han pasado cada una de más de 10.000 trabajadores a unos 4.000 actualmente “tras encadenar EREs y reducciones”.
En paralelo, han señalado que las cadenas de montaje trabajan con ciclos cada vez más cortos, “reducidos a menos de 60 segundos, sin margen de recuperación física en puestos de movimientos repetitivos continuos”, a la vez que los sucesivos convenios colectivos han ido ampliando los tiempos de trabajo “y son una causa del aumento de las patologías musculoesqueléticas”.
Igualmente, han denunciado un índice de temporalidad “que en momentos ha llegado al 25 % de la plantillay que mantiene a miles de trabajadores en una situación de inestabilidad e incertidumbre permanentes mediante el uso de contratos temporales para cubrir puestos estructurales, la subcontratación mediante ETT y el uso de ERTes rotativos de forma continua”.
Finalmente han subrayado “los problemas de conciliación en una doble perspectiva”. Para todos los trabajadores, “porque la acumulación de bolsas de horas, paros técnicos, ajustes y turnos obligatorios hacen imposible equilibrar el trabajo y la vida personal”. Y especialmente para quienes tienen menores a su cargo “con fórmulas reducidas a los tramos establecidos por la Dirección y que no responden a las necesidades reales”.
Persecución sindical en las factorías

Las dos formaciones han reivindicado “una lucha sindical basada en la independencia, la transparencia en la negociación y la participación real de la plantilla para elegir libremente quién la representa” y han denunciado la persecución, las represalias y las presiones a los afiliados que sufren en las dos factorías.
Los representantes de las dos organizaciones han explicado que se enfrentan a distintos obstáculos en su labor, que incluyen “limitaciones de tiempos y espacios de comunicación, rotaciones y cambios de puesto arbitrarios, expedientes disciplinarios y hasta charlas a los nuevos empleados en las que se les dice directamente que no se afilien con nosotros, saltándose totalmente la libertad sindical”.
La reunión de Teruel ha buscado también crear un frente común contra esta situación, compartiendo experiencias sobre cómo documentar estas situaciones y sobre las vías sindicales y jurídicas utilizadas para defender a delegados y trabajadores.
STOPEL y STM han declarado también su objetivo de seguir explorando acciones coordinadas sobre sus problemas y objetivos comunes, en defensa de los más de 8.000 empleados directos que suman actualmente las dos plantas y de una industria del automóvil con futuro, que aporte valor a la sociedad.
