María Montón Alcalde
El cineasta y escritor David Trueba ofreció este miércoles en Zaragoza una charla repleta de anécdotas, reflexión cultural y memoria personal, en conversación con el escritor José Luis Melero. Durante el encuentro, Trueba recorrió su trayectoria vital y creativa, habló de sus influencias, como su hermano Fernando o Jean Renoir, y compartió recuerdos con figuras fundamentales del cine español, como Fernando Fernán-Gómez o el guionista Rafael Azcona. También presentó su último libro, “Mi 69”, en el que explora las circunstancias y vivencias en torno al año de su nacimiento.
Organizada por la Fundación Ibercaja, la charla permitió a David Trueba combinar reflexiones con historias personales en torno al cine y la literatura de una forma cercana y humorística que, sin duda, logró conectar y despertar continuas risas y aplausos entre el público, que abarrotó la sala grande del Patio de la Infanta de Ibercaja en Zaragoza. Una de las anécdotas más destacadas fue la explicación del llamado “espíritu de Borja”, un concepto que utiliza para referirse al optimismo y la convicción frente a la vida, no solo por la famosa restauración del Ecce homo de la localidad zaragozana. “Si no le dan el Nobel, que se jodan los suecos”, bromeó al recordar a la pareja de borjanos que aseguraban que Carlos López Otín, el científico español, merecía ese reconocimiento.
La conversación también estuvo marcada por su estrecha relación con Aragón, territorio al que se siente especialmente unido, y por su fascinación por algunos apellidos aragoneses, que calificó de “grandilocuentes”, como Alegre, Alegría o Romeo. En este sentido recordó el nombre del protagonista de su primera película, Tristán Romeo —homenaje al desaparecido Félix Romeo—, y la última, en la que el personaje central se llama Miguel Mena, como el periodista y escritor aragonés.
Uno de los momentos más personales llegó cuando José Luis Melero le preguntó por sus influencias. Trueba no dudó en responder que su hermano Fernando Trueba fue quien realmente le impulsó a dedicarse al cine. Explicó que en su familia no existía tradición artística y que fueron algunos de sus hermanos quienes “dieron el primer paso” y despertaron su interés por el mundo cultural, ayudándole incluso a vencer su timidez.

Sobre Rafael Azcona habló con admiración y gratitud, recordando la primera vez que lo conoció y el impacto que le causó. Recordó con humor el consejo que le dio: “Ni se te ocurra ser guionista, o director o novelista”. “Azcona debería estudiarse como «La Celestina»”, afirmó, recordando cómo durante años se empeñó en defenderlo cuando aún no era tan reconocido.
En ese recorrido por sus referentes, Trueba habló también del impacto que le produjo la película “El cochecito” de Marco Ferreri, escrita por Azcona, cuando la vio en televisión con apenas 9 años. “Me dejó muy chocado”, confesó, subrayando la originalidad del argumento.
La figura de Fernando Fernán-Gómez ocupó un lugar central en la charla, con múltiples anécdotas donde se pudo conocer un poco más acerca de su personalidad y su importancia en la historia del cine español. Trueba recordó cómo era considerado “veneno para la taquilla” antes de protagonizar “Belle Époque”, la película con la que su hermano fue reconocido con el Óscar de Hollywood. También relató una Nochevieja inolvidable en el salón de Fernán-Gómez en la Castellana de Madrid, junto a nombres como Juan Diego, Charo López, Agustín González, Eusebio Lázaro, Nicolás Dueñas o José Sacristán. Y su gran amigo, el aragonés Luis Alegre, escritor, periodista y cineasta.
Junto a él dirigió “La silla de Fernando”, un documental con Fernando Fernán-Gómez candidato al Goya fruto de más de 20 horas de diálogo con el artista. Trueba destacó la figura de Alegre como un referente cultural dentro del ámbito cinematográfico, subrayando la complicidad y el humor que ambos comparten.
Además, el cineasta adelantó detalles sobre un nuevo proyecto documental que está preparando con Luis Alegre sobre el escritor Manuel Vicent, una figura destacada de la cultura española. Según explicó, “Mañana seré feliz” no pretende ser una mera biografía de su carrera, sino “una pieza que permita ver a Vicent en la distancia corta”, para que quienes no le conocen puedan descubrirlo como persona a través de conversaciones y vivencias compartidas.
Durante el repaso a su película más reciente, David Trueba hizo referencia también a “Siempre es invierno”, su última película. En ese contexto, mencionó a David Verdaguer, protagonista de la película, y destacó la importancia de construir personajes desde lo cotidiano, una línea en común en gran parte de sus películas, y que estuvo muy presente a lo largo de la charla.

Al hablar del éxito, se mostró crítico con los premios, recordando que ganar seis Goya por “Vivir es fácil con los ojos cerrados” fue una experiencia “muy disruptiva”. Citando a Thomas Bernhard, afirmó que “cuando te dan un premio es como cuando te cagan en la cabeza”, y defendió la importancia de no desviarse del propio camino creativo: “Hay que seguir a veces hacia el fracaso tenazmente”. Y también aseveró: “Le he tenido más miedo al éxito que al fracaso”.
Le preguntaron por sus referentes como director, y mencionó al francés Jean Renoir como una figura fundamental en su formación. En cuanto a películas concretas, Trueba reconoció el impacto que le causó “Viridiana” de Luis Buñuel, y recordó su encuentro en Madrid con Julio Alejandro, guionista del genio de Calanda, por mediación de Alegre. En este sentido, hizo referencia a la importancia de escuchar y aprender de los mayores, incluso cuando ya no están en el centro del foco cultural.
La charla concluyó con la presentación de su libro “Mi 69”, un proyecto muy personal en el que reflexiona sobre “lo que encontré al nacer” y las circunstancias históricas y culturales que condicionan una vida. “Ha sido un libro muy divertido de hacer y muy trabajoso”, explicó, tras años recopilando material, para demostrar que “no seríamos quienes somos si no hubiéramos nacido en el año en que nacimos”.
Una charla cercana y llena de cultura que mostró a David Trueba como una de las voces más brillantes del panorama cultural español, capaz de convertir la memoria, la anécdota y la reflexión en un relato compartido.
