“Los profesionales de Atención Primaria desempeñan un papel fundamental en el tratamiento de la infertilidad porque en nuestra disciplina jugamos contra el reloj y es imprescindible detectar a tiempo posibles problemas para derivarlos al especialista”. Así lo ha destacado la doctora Elisa Gil, ginecóloga en la clínica IVI Zaragoza, en la ponencia “¿Esperar o actuar? Claves en el estudio de la fertilidad”, dentro del programa del 39º Congreso Aragonés de Atención Primaria.
El congreso destaca por abordar los temas de actualidad en las consultas de los centros de salud y así ha incluido en esta edición las dificultades para concebir. Según la Organización Mundial de la Salud, este problema afecta aproximadamente a una de cada seis personas a lo largo de su vida, y la ponente ha resaltado que está creciendo en España, “principalmente por el retraso de la maternidad”.
La doctora Gil ha señalado como aspecto clave“saber cuándo iniciar una valoración de fertilidad”, por lo que en este contexto, los profesionales de Atención Primaria son esenciales. “Suelen ser el primer punto de contacto con los pacientes que tienen dudas sobre su capacidad reproductiva o dificultades para conseguir un embarazo y no todas las mujeres que buscan un embarazo deben esperar el mismo tiempo antes de iniciar un estudio”, ha señalado.
Según ha explicado en su ponencia, “tradicionalmente se establece un periodo de 12 meses de relaciones sexuales sin protección para comenzar una evaluación de fertilidad, pero este plazo debe individualizarse. En mujeres menores de 35 años, sin factores de riesgo, puede ser razonable esperar este plazo; entre los 35 y los 40 años, se recomienda iniciar el estudio tras seis meses de búsqueda; y a partir de los 40 años la valoración debe ser más inmediata”. Además, es preciso valorar también otros factores que justifican adelantar la evaluación como “la existencia de alteraciones menstruales, endometriosis, antecedentes de cirugía ovárica o sospechas de una causa en el varón”.

“Esperar cuando es seguro”
Otro de los mensajes centrales de la intervención ha sido que la edad de la mujer continúa siendo el principal predictor clínico de su capacidad reproductiva. “Pruebas como la hormona antimülleriana, aunque útiles para valorar la reserva ovárica y orientar determinados tratamientos, no constituyen por sí mismas un test de fertilidad ni permiten predecir con precisión la posibilidad de embarazo espontáneo”, ha señalado.
De la misma manera, la especialista ha resaltado que en fertilidad, “esperar también es una decisión médica y saber cuándo recomendar no hacerse más pruebas, también es un tratamiento”. “Debemos esperar cuando esperar es seguro, estudiar cuando el resultado puede cambiar nuestra conducta y actuar cuando el tiempo puede modificar el pronóstico”, ha resumido.
Igualmente, ha insistido en la necesidad de evitar la medicalización innecesaria, ya que “no todas las mujeres necesitan someterse a extensos estudios hormonales cuando expresan preocupación por su fertilidad. Una historia clínica adecuada, la valoración de los ciclos menstruales y la identificación de factores de riesgo permiten orientar las decisiones de forma más eficaz”.

“Informar sin generar alarmismo”
Ante la detección de los problemas de fertilidad, la ginecóloga ha señalado que “la medicina reproductiva muchas veces no puede corregir el problema de base, pero sí puede ofrecer técnicas de laboratorio, de inseminación y fecundación in vitro, para conseguir embriones y lograr embarazos en las mujeres y parejas que lo desean”.
Como otro aspecto destacado, la doctora Gil ha recalcado que la infertilidad no es exclusivamente una cuestión femenina. “Cuando existe una pareja masculina, el estudio debe realizarse de forma paralela, incorporando desde el principio la valoración del varón y evitando retrasos derivados de centrar toda la investigación en la mujer”, ha señalado.
Como resumen de su intervención en el congreso, ha reivindicado “la laborfundamental de Atención Primaria en la prevención reproductiva, ofreciendo información rigurosa sobre la influencia de la edad, los hábitos saludables y las posibilidades de planificación y preservación de la fertilidad, sin generar alarmismo”.
El XXXIX Congreso Aragonés de Atención Primaria, organizado por los Sindicatos Médicos de Aragón (FASAMET y CESM Aragón) reúne a más de 250 profesionales. El encuentro ofrecerá hasta el sábado una veintena de ponencias y talleres sobre cuestiones médicas de actualidad y se cerrará el sábado con la lectura de las conclusiones y la entrega de premios a las mejores comunicaciones científicas presentadas.
